⁠Así controlan el VIH sin medicamentos: Esto sabemos del experimento científico que lo cambió todo

Durante décadas, el tratamiento contra el VIH tuvo una regla: si lo suspendes, el virus regresa. Sin excepciones. Era una verdad tan aceptada que pocos investigadores se atrevían a cuestionarla.

Sin embargo, en diciembre de 2024, la revista científica Nature publicó los resultados de un experimento que sacudió esa certeza. Diez personas con VIH dejaron de tomar medicamentos antirretrovirales después de recibir tratamientos experimentales.

Lo que pasó después sorprendió incluso a los investigadores: 7 de los 10 pacientes mantuvieron el virus bajo control sin tomar una pastilla. Debido a que se trató de un estudio pequeño, sus autores son los primeros en advertir que aún faltan años de investigación antes de que se convierta en un tratamiento real.

La buena noticia es que, por primera vez, hay evidencia científica publicada de que el sistema inmunológico humano puede ser entrenado para controlar el VIH por sí mismo.

Esto es lo que hicieron los investigadores y por qué importa el estudio sobre un tratamiento experimental contra el VIH.

Los medicamentos antirretrovirales suprimían el virus del VIH, pero regresaba tiempo después.

Así empezó el experimento que cambiaría los tratamientos contra el VIH

El experimento surgió a partir de una pregunta que el investigador Steven Deeks se planteó cuando los pacientes con VIH parecían recibir una sentencia de muerte. Deeks llegó por primera vez al Pabellón 86 del Hospital General de San Francisco en 1993.

En ese entonces, más de tres personas morían cada día por sida en la ciudad. La mayoría eran hombres menores de 45 años. En aquella época existían solo unos cuantos medicamentos contra el VIH. Algunos retrasaban el avance de la enfermedad, pero eran tóxicos y no suprimían el virus.

“Más de la mitad de las camas del hospital tenían personas jóvenes, previamente sanas, muriendo de una enfermedad incurable”, recuerda Deeks.

La mayoría de los pacientes eran hombres gays de alrededor de 30 años, involucrados en el activismo contra el sida y en la investigación científica. Desde ese momento, Deeks puso especial atención en casos que no seguían el comportamiento esperado y los retomó como guía para su trabajo.

La historia del VIH cambió radicalmente a mediados de los años noventa, cuando las combinaciones de medicamentos antirretrovirales suprimieron el virus de manera eficaz. En San Francisco, las muertes anuales por sida pasaron de más de mil en 1995 a menos de 200 tres años después.

Sin embargo, aún había un problema. Los antirretrovirales controlaban el virus, pero este permanece escondido durante años dentro de células inmunológicas. Por eso, cuando una persona deja el tratamiento, el VIH casi siempre vuelve.

Esa limitación mantuvo viva la pregunta que Deeks se planteó: ¿y si el sistema inmunológico aprende a mantener el virus bajo control? A partir de 2020, Deeks y sus colegas comenzaron un estudio intensivo en el que diez personas con VIH acudieron aproximadamente 50 veces al Hospital General de San Francisco.

Los voluntarios tenían el virus suprimido gracias a antirretrovirales, pero aceptaron participar en un protocolo experimental diseñado para fortalecer su sistema inmunológico. Los investigadores combinaron varias estrategias.

El tratamiento experimental contra el VIH hace que el sistema inmune controle el virus.

¿Cómo funciona el tratamiento experimental contra el VIH?

Una de ellas fue una vacuna terapéutica contra el VIH, destinada a estimular las células T capaces de reconocer y atacar al virus. También utilizaron anticuerpos ampliamente neutralizantes, fabricados en laboratorio, capaces de reconocer diferentes variantes del VIH y ayudar a contenerlo.

El protocolo incluyó además lefitolimod, sustancia que estimula determinadas vías de la respuesta inmunitaria. Después de recibir las intervenciones, los participantes suspendieron sus medicamentos antirretrovirales bajo una vigilancia médica cercana.

No se trató de una suspensión improvisada ni de una recomendación para pacientes fuera del estudio. Los investigadores establecieron controles frecuentes y criterios para volver a iniciar el tratamiento si el virus alcanzaba determinados niveles o si la salud de los participantes se deterioraba.

Normalmente, cuando una persona interrumpe los antirretrovirales, el VIH reaparece en cuestión de semanas. Sin embargo, ocurrió algo diferente.

Seis pacientes mantuvieron cargas virales bajas durante meses. En uno de los participantes, el VIH no había regresado a niveles detectables más de 18 meses después de la interrupción del tratamiento.

El resultado no significaba que el virus hubiera desaparecido.

Pero el organismo parecía estar haciendo algo que normalmente no consigue por sí solo: contener al VIH sin la ayuda continua de los antirretrovirales. Para Deeks, esa diferencia es fundamental.

“Por primera vez, demostramos que podemos remodelar significativamente la respuesta inmunológica al VIH para que conduzca a un control parcial, al menos en algunas personas”, explicó.

¿Cómo se ‘frena’ el virus del VIH según el tratamiento experimental?

Los investigadores encontraron señales de que determinadas respuestas inmunológicas se activaban semanas antes de que el VIH volviera a ser detectable.

Los especialistas observaron una expansión de células CD8+, componentes del sistema inmunológico capaces de reconocer y destruir células infectadas. Esto explicaría por qué algunos contuvieron el virus después de que los antirretrovirales dejaron de bloquear directamente su replicación.

En 2011, Deeks conoció a Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín”, la primera persona ampliamente reconocida como curada del VIH. Brown había recibido en Alemania un trasplante de células madre para tratar una leucemia. Las células del donante tenían una mutación genética poco común que impedía al VIH entrar en sus células objetivo habituales.

Después del trasplante, Brown dejó los medicamentos antirretrovirales. El virus no regresó. Por eso, Deeks comenzó a estudiar a Brown.

Su caso, junto con el de los controladores de élite, reforzó una posibilidad que durante años parecía casi imposible: quizá no es necesario eliminar cada partícula del VIH para conseguir una remisión. Quizá basta con lograr que el sistema inmunológico pudiera mantenerlo permanentemente bajo control.

A pesar de que todavía no existe una única ruta hacia una posible remisión del VIH. Los investigadores exploran vacunas, anticuerpos, modificación genética de células y diferentes formas de estimular al sistema inmunológico.

Con información de Bloomberg.

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