El gran tema de los mercados en septiembre fue el salto significativo en los yields de los bonos globales. El Treasury a 2 años subió 54 puntos base hasta 4.9%, mientras que el bono a 10 años alcanzó 5.3%, su nivel más alto desde 2002. Este repunte amplió la brecha entre el desempeño de la renta fija y las acciones en Estados Unidos. El índice US Bloomberg Aggregate acumula una caída de casi 3% este año, mientras que el S&P 500 sube 13%, impulsado por un superciclo de ganancias ligado a la inteligencia artificial. En este contexto, hay preguntas que se vuelven clave. Entre ellas, ¿por qué subieron los yields?, ¿cuál es la trayectoria de aquí en adelante? y ¿cómo invertir en un entorno de tasas “altas por más tiempo”?
El alza de los yields en septiembre fue resultado de una mezcla de factores. La guerra en Irán mantuvo el precio del petróleo Brent elevado en 100 dólares, presionando los precios de combustibles y reavivando temores inflacionarios. Al mismo tiempo, la Reserva Federal adoptó una postura más restrictiva. El FOMC aprobó un aumento unánime de 25 puntos base, llevando la tasa a 3.75–4.00%. El presidente Warsh describió el movimiento como “retirar una dosis de acomodación”, y el mercado comenzó a anticipar más alzas, con una tasa de política monetaria cercana al 5% hasta septiembre de 2027.
La actividad económica también sorprendió, con el PMI de EU en 58.4, el mayor desde julio de 2021. Estas dudas sobre la inflación, una Fed más restrictiva e indicadores robustos impulsaron gran parte del aumento en los yields. El tramo largo también sintió presión por motivos estructurales, como el déficit federal de 2 billones de dólares y preocupaciones sobre la credibilidad del nuevo presidente de la Fed. El mercado monitoreó además la posible reducción de demanda de Treasuries por parte de inversionistas globales, como los japoneses, que ahora tienen tasas más altas en sus países y podrían repatriar recursos.
Hacia delante, los yields podrían moderarse. El mercado anticipa un ciclo agresivo de alzas en 2027, pero la Fed podría subir menos de lo que se estima hoy. La inflación anual del CPI está en 3.4%, pero debería bajar el próximo año, conforme los precios de la energía se estabilizan y la actividad económica se enfría. La inflación núcleo del CPI está más baja, en 2.5%, y el core PCE también sorprendió negativamente en agosto. El PIB del tercer trimestre será fuerte, pero podría perder impulso hacia fin de año y durante 2027, con el consumidor enfrentando mayores costos de gasolina, condiciones financieras más restrictivas y menos estímulo fiscal.
Además, el mercado laboral perdió fuerza, considerando que solo se crearon 29 mil empleos el último mes, muy por debajo de los 90 mil esperados, y un promedio de 50 mil en los últimos tres meses. La tasa de desempleo subió de 4.1% a 4.2%, mientras que los salarios de los trabajadores de producción crecen a un ritmo menor que la inflación. Si el crecimiento y la inflación se moderan como esperamos, los yields tenderán a ceder, especialmente en el tramo corto.
Esto abre una ventana estratégica en renta fija de corto y mediano plazo. Con yields cerca de 5.6% en el índice Bloomberg US Aggregate (renta fija de calidad en EU), el punto de entrada se vuelve más atractivo, e, históricamente, buena parte del retorno a cinco años proviene del yield inicial. La inclinación de la curva favorece el corto plazo, que paga un premio relevante sobre el largo. Aun así, conviene ser cauteloso en los vencimientos más largos. El déficit federal elevado y la falta de consenso político para un ajuste fiscal sugieren yields altos por más tiempo en el tramo largo. Además, choques como impasses en el techo de la deuda o nueva presión en el petróleo pueden aumentar la volatilidad para bonos de 10 años o más. Por eso, la preferencia es permanecer en el corto/intermediario de la renta fija estadounidense.
A pesar de los yields más altos, las acciones americanas mostraron resiliencia, aunque con gran dispersión. En septiembre, tecnología y servicios de comunicación fueron los únicos sectores positivos (subiendo 5% y 3% en el mes), mientras el consumo básico cayó 15% y el consumo discrecional 6%. Los sectores ligados a la economía real sintieron más el impacto de la subida de tasas, mientras los relacionados con IA mostraron fortaleza
El superciclo de ganancias sigue fuerte. El consenso proyecta un aumento de 32% en las utilidades del S&P 500 en 2026, impulsado por semiconductores, hardware y hyperscalers. Una baja de tasas podría ayudar al mercado en general, pero la dispersión entre empresas aumentó, haciendo la selección de activos aún más relevante.
La temática de IA y tecnología seguirá liderando el desempeño de las acciones. Sin embargo, los tentáculos de la IA se expanden por la economía y los mercados, y eso exige equilibrio. Conviene combinar exposición a tecnología con otros sectores favorecidos por tasas altas, como bancos en mercados desarrollados, o temáticas estructurales como reformas corporativas en Asia. La diversificación global, temática y entre activos se vuelve aún más crítica ante la concentración en tecnología.







