Súper peso: ¿nuevo equilibrio o una apreciación pasajera?

El peso mexicano atraviesa una nueva etapa de fortaleza. La moneda se encuentra en sus mejores niveles desde 2024 y el llamado “súper peso” vuelve a colocarse en el centro del debate: ¿estamos ante un nuevo equilibrio cambiario o frente a una apreciación que eventualmente tendrá que corregirse?

La respuesta combina factores internos y externos. Uno de los principales motores está fuera de México, ya que el dólar ha perdido fuerza frente a distintas monedas, debido a las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, la evolución de la economía estadounidense y una menor demanda por activos de refugio.

Pero sería un error atribuir toda la apreciación a la debilidad del dólar. México mantiene elementos que hacen atractivos sus activos financieros. El diferencial de tasas respecto a Estados Unidos continúa siendo relevante, aun después de los recortes de Banco de México, mientras que las exportaciones manufactureras, las remesas y la inversión extranjera directa mantienen importantes flujos de divisas.

A ello se suma la elevada liquidez del peso. Es una de las monedas emergentes más negociadas y, por ello, es utilizada por inversionistas internacionales para tomar posiciones sobre mercados emergentes. Cuando aumenta el apetito por riesgo y la búsqueda de rendimiento, el peso suele beneficiarse.

En este contexto cobra relevancia el carry trade, estrategia mediante la cual los inversionistas se financian en monedas con tasas relativamente bajas para invertir en activos que ofrecen mayores rendimientos. México ha sido atractivo durante años debido a sus tasas de interés relativamente elevadas.

El incentivo aumenta cuando el inversionista espera que el peso permanezca estable o se aprecie, porque obtiene tanto el rendimiento financiero como una ganancia cambiaria. Sin embargo, el mecanismo también puede operar en sentido contrario: si aumenta la volatilidad o cambia la percepción de riesgo, las posiciones pueden cerrarse rápidamente y generar una depreciación.

Por ello, el carry trade es un soporte importante para el súper peso, pero difícilmente constituye un fundamento estructural de largo plazo. Además, su atractivo irá disminuyendo conforme Banxico continúe reduciendo las tasas y el diferencial con Estados Unidos se estreche.

Un peso fuerte tampoco es necesariamente negativo. Una moneda apreciada abarata importaciones, maquinaria, tecnología e insumos y contribuye a contener la inflación. Para una economía que necesita elevar su productividad, esto puede representar una ventaja.

El riesgo aparece cuando la apreciación es excesiva y persistente y comienza a afectar a los exportadores. Las empresas que venden en dólares, pero tienen costos principalmente en pesos reciben menos moneda nacional por sus ingresos, lo que puede reducir sus márgenes.

Sin embargo, México no compite únicamente por precio. La cercanía con Estados Unidos, el T-MEC, la infraestructura, la disponibilidad de mano de obra y la integración de las cadenas productivas son factores fundamentales para atraer inversión.

Además, un peso fuerte puede favorecer el proceso de modernización industrial. Para las empresas mexicanas, un tipo de cambio apreciado reduce el costo de importar maquinaria, equipo y tecnología, lo que puede impulsar la inversión y mejorar la productividad. El reto consiste en que este beneficio se traduzca en mayor capacidad productiva y no únicamente en un aumento de las importaciones de bienes de consumo.

Hacia los próximos meses todavía existe espacio para que el peso permanezca fuerte. Un dólar débil, condiciones financieras favorables, exportaciones resilientes y una revisión ordenada del T-MEC serían factores positivos.

Pero existen riesgos: un fortalecimiento global del dólar, una Fed más restrictiva, mayor aversión al riesgo, tensiones comerciales o una reducción acelerada del diferencial de tasas podrían provocar una corrección. Por ello, el escenario más probable es una moneda fuerte, pero con mayor volatilidad. La verdadera pregunta no es únicamente hasta dónde puede llegar el súper peso, sino qué tan sostenible es su fortaleza.

Si la apreciación está respaldada por inversión, productividad, exportaciones y estabilidad macroeconómica, puede representar un nuevo equilibrio. Si depende principalmente del carry trade y de la debilidad temporal del dólar, será mucho más vulnerable.

México tiene ahora una oportunidad importante: aprovechar un peso fuerte para importar tecnología, elevar la productividad y atraer inversión. El reto será demostrar que puede ser competitivo con un peso fuerte, y no depender de una moneda débil para impulsar sus exportaciones.

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