“Si me buscas, tú a mí me podrás encontrar”, decía el opening del anime clásico protagonizado por aquella niña rubia, de moños rojos, que enfrentaba relaciones tóxicas y situaciones difíciles. Sin embargo, décadas después de su estreno, encontrar la serie Candy Candy para verla en streaming o televisión resulta mucho más complicado debido a la disputa por los derechos de autor entre Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, creadoras de la obra.
El proceso judicial contrasta con el enorme éxito internacional que alcanzó la historia de Candy White, una niña huérfana que enfrenta pérdidas, amores y separaciones sin renunciar a su característica sonrisa. Sus aventuras junto con su mascota Clint, y sus amigos conquistaron a toda una generación que creció frente al televisor durante las décadas de 1980 y 1990.
Ahora, ver los 115 episodios de la historia de la pequeña niña que creció junto a Annie en el Hogar de Pony resulta complicado debido a un conflicto legal que llegó hasta la Suprema Corte de Japón y condicionó el futuro comercial de la serie.
!['Candy Candy' fue considerado uno de los mejores mangas shojos a finales de la década de los 70. [Fotografía. IMDB]](https://elfinanciero-elfinanciero-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/UAQKvvIi02SqMOE4l-lBYYyk0AU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elfinanciero/KB3YD27GIFDK3KUQIAD3GXYGCM.jpg)
¿Cómo nació ‘Candy Candy’ y qué aportaron sus creadoras?
La historia comenzó en 1975, cuando la revista japonesa Nakayoshi, de Kodansha, buscaba desarrollar un manga shōjo con el espíritu de los grandes clásicos de la literatura infantil occidental, en un momento en que historias como Heidi gozaban de enorme popularidad. Esta editorial publicó series como La princesa caballero, de Osamu Tezuka, y Sailor Moon, de Naoko Takeuchi.
Para construir aquella obra, el proyecto reunió a Kyoko Mizuki, seudónimo utilizado por Keiko Nagita, y Yumiko Igarashi, quienes asumieron funciones diferentes.
La escritora Kyoko Mizuki redactaba cada entrega con una estructura novelística, desarrollando la historia y los personajes que después se convertirían en manga. Entre ellos estaba Candice White, una niña huérfana que crece en el Hogar de Pony y cuya vida queda marcada por sus relaciones con Anthony Brown, Terry Grandchester y Albert, tras ser adoptada por la familia Ardley.
Una vez terminado el texto, Igarashi recibía el material y elaboraba el manga. La dibujante distribuía los acontecimientos entre las páginas, construía las viñetas y daba apariencia física y expresividad a los personajes. Así nació Candy: una niña rubia y sonriente, con moños rojos, ojos grandes y pecas.
Después de que Igarashi realizaba los dibujos, Mizuki revisaba las páginas y continuaba la historia desde el punto en que terminaba el manga. Esta forma de trabajar sería importante años después, cuando se definieron legalmente los derechos de cada creadora.
La colaboración tuvo un gran éxito. En 1976, Toei Animation, el estudio de animación responsable de series como Dragon Ball y One Piece, adaptó Candy Candy para la televisión.
Un año después, Mizuki e Igarashi recibieron el Premio Kodansha de Manga en la categoría shōjo. Más tarde, la historia llegó a varios países y fue muy bien recibida, especialmente en Latinoamérica.
![Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi trabajaron 4 años juntas en la producción del manga de 'Candy Candy' [Fotografía. redes sociales]](https://elfinanciero-elfinanciero-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/08qCgUavSmm12LpQytRNUWMb8sk=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elfinanciero/RTCWPUP32NEZBCIEQAL4PLOKEQ.jpeg)
¿Por qué Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi pelearon por ‘Candy Candy’?
A pesar de su buena dinámica de trabajo, la relación entre ambas creadoras terminó en los tribunales varios años después de finalizar la serie. El conflicto surgió después de que Igarashi autorizara el uso de imágenes de Candy Candy en productos como litografías y postales sin el consentimiento de Mizuki. La dibujante sostenía que tenía derecho a explotar comercialmente esas ilustraciones porque ella misma las había creado.
El argumento planteó una cuestión fundamental: aunque Igarashi dibujó a Candy y a los demás personajes, la historia y sus características habían sido creadas previamente por Mizuki.
La batalla judicial comenzó en 1994, cuando Mizuki presentó una demanda para que se reconocieran sus derechos como autora de la obra original y se impidiera que Igarashi utilizara y comercializara por su cuenta las ilustraciones derivadas de Candy Candy.
El caso avanzó por distintas instancias hasta llegar a la Suprema Corte de Japón el 25 de octubre de 2001. La resolución estableció que Mizuki creaba la historia de cada capítulo mediante manuscritos de entre 30 y 50 páginas e Igarashi realizaba el manga basándose en esos textos.
Los tribunales consideraron así al manga como una obra derivada de la creación original de Mizuki. Esto no eliminó los derechos de Igarashi sobre sus dibujos, pero significó que no podía explotar unilateralmente las imágenes sin considerar los derechos del material original.
El conflicto legal también tuvo consecuencias económicas. En 2002, el Tribunal de Distrito de Tokio ordenó a Yumiko Igarashi, a su empresa que distribuye sus ilustraciones y a otras compañías involucradas en la comercialización no autorizada de productos de la serie indemnizar a Mizuki por una cifra superior a los 29.5 millones de yenes, equivalentes entonces a aproximadamente 240 mil dólares.
El enfrentamiento creó una situación particularmente complicada: la historia y las ilustraciones quedaron sujetas a derechos diferentes, lo que dificultó reutilizar Candy Candy como una única propiedad comercial y retransmitir la serie en otros países.
!['Candy Candy' se empezó a transmitir en Japón en 1976. [Fotografía. Toei Animation]](https://elfinanciero-elfinanciero-prod.cdn.arcpublishing.com/resizer/3iJ03qvFeUyLaH2owyTfPxJJdHU=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elfinanciero/3ZVRAGIHPNFJTGDZATVZTOXMII.jpeg)
¿Por qué ‘Candy Candy’ no se puede ver en streaming o televisión?
Décadas después de su estreno, Candy Candy permanece fuera de las principales plataformas de streaming en México y no cuenta con una distribución televisiva regular. El conflicto entre sus creadoras dificulta alcanzar los acuerdos necesarios para una nueva explotación comercial de la serie.
México, sin embargo, representa una particularidad. El anime apareció durante las décadas de 1980 y 1990 en Canal 13 de Imevisión y, posteriormente, en TV Azteca. La cadena del Ajusco también transmitió series como Los Caballeros del Zodiaco, Sailor Moon y Mazinger Z.
Años después del inicio del conflicto legal entre Mizuki e Igarashi, la serie regresó a la televisión mexicana. En 2012, Cadenatres la transmitió durante los fines de semana y, posteriormente, llegó a Imagen Televisión.
Estas retransmisiones fueron posibles debido a un vacío legal en Latinoamérica, donde las creadoras no contaban con representantes que reclamaran sus derechos sobre Candy Candy y tampoco se emprendieron acciones para impedir que las televisoras emitieran la serie.
Bajo este escenario, en México Grupo Imagen transmitió el anime en distintos periodos entre 2012 y 2019, pese a que el conflicto por los derechos permanecía sin resolverse entre sus creadoras.
El conflicto también alcanzó a las ediciones en DVD de Candy Candy. Aunque durante años circularon cajas con los episodios completos y algunas llegaron a venderse a través de comercios establecidos, estas no contaban con una licencia oficial.
En España, en 2013, Toei Animation denunció como falsificación una colección de DVD de la serie y aseguró que no había autorizado su fabricación ni distribución.
Asimismo, durante esos años, la serie pudo verse a través de YouTube. Sin embargo, a pesar de la creciente popularidad del anime y del auge del streaming, plataformas como Crunchyroll, Netflix o Disney+ no cuentan con los derechos para incluirla en sus catálogos.
Aunque fue uno de los animes que marcó a varias generaciones, la historia de Candy Candy terminó atrapada en un conflicto fuera de la pantalla. Más de 50 años después, resulta mucho más complicado encontrar a aquella niña rubia de pecas que nos enseñó a sonreír pese a las adversidades.









