La triste historia de Pimpinela Escarlata: ‘No quiero traer máscaras, quiero ser libre, como soy’

Pimpinela Escarlata se ha convertido en uno de los participantes de La Granja VIP más queridos por el público. Pero detrás del gran personaje y luchador exótico hay otra historia: de niño fue víctima de abuso sexual, sus padres lo corrieron de casa y desde la primaria enfrentó insultos y agresiones por su forma de ser.

Poco después de la muerte de su madre, Doña Socorrito, el luchador mexicano volvió a la exposición pública, aunque ahora en un reality show. “Tengo 40 años de luchador y para mí es una experiencia. No vengo yo a ganar, sino a divertirme (…) y a darle gusto a mi madre, que se me fue hace un mes. Por ti lo hago, mamá”, expresó en el programa.

Días después la recordó con lágrimas: “Te extraño mucho, mamá. Te amo, mami. Te amo”.

Pimpinela Escarlata: Una infancia marcada por el abuso sexual y la discriminación

Mario González Lozano, nombre real de Pimpinela Escarlata, nació en Delicias, Chihuahua, pero llegó a Torreón, la ciudad en la que creció y la razón por la que se considera lagunero.

Una tragedia cerca de los 9 años lo marcó. En distintas ocasiones, el luchador ha compartido que fue víctima de abuso sexual durante su infancia. En entrevista con La Afición recordó el capítulo: “Fui violado a los 9 años (…) lo que me pasó es feo, no se olvida, me dejó marcado el resto de la vida”.

Pimpinela Escarlata en su entrada a 'La Granja VIP'. (Foto: Cortesía TV Azteca).

Pimpinela también describió las consecuencias emocionales de aquel episodio y la dificultad de reconciliarse con esa parte de su infancia: “Tengo un niño dañado por dentro que no puedo ayudarlo”.

Cuando iba a la primaria, donde no tenía amigos y se sentía solo, comenzaron las agresiones y la discriminación. “Reprobé un año pero no por burro, por peleonero. Discriminan a uno que ‘jotillo’, y los cholillos de ahí me apedreaban y me insultaban. Yo me regresaba y los tenía que golpear”, recordó en una entrevista con Latin Lover.

Su madre tuvo que salir a trabajar todo el día luego de que su padre se fue a Sonora por un tiempo. “Y nomás llegaba para darle problemas, porque siempre iban a darle quejas las vecinas (…) mi mamá se peleaba por mí, una mamá hace todo por sus hijos”, agregó.

A los 13 años, lo corrieron de su casa luego de hacerse, con tinta china, una silueta del conejo de Playboy: “Llegué y dije: ‘mira mamá, lo que me pintaron’. ‘Solamente los malvivientes…’, y me cachetearon y me corrieron”.

Pero vio el lado bueno de esto: “Me hice autónomo, me hice libre. Soy libre, independiente, no dependo de nadie. Todo sacrificio tenía recompensa, aunque es feo. Para mí que es bonito porque aprendí a ser independiente pero nunca me hicieron cambiar ni me van a cambiar”.

Pimpinela Escarlata besa al referí durante una función de lucha libre (Foto: Cuartoscuro).

Así llegó Pimpinela Escarlata a la lucha libre

Lo que inició como una forma de defenderse de otros niños lo llevó al ring. “Antes de ser luchador ya me andaba peleando”, contó Pimpinela a La Afición. Así que un cuñado lo llevó con Halcón Suriano.

“Me dice: ‘Me andan diciendo que eres bien peleonero, allá anda un gay como tú, se llama Lencho, lleva seis meses entrenando’. (Era) May Flowers. No, yo no. No me gustan los chingadazos. ‘Vamos, está como tú, delgadillo, ¿no te gustaría ser luchador?’. Tanto que me insistió, le dije ‘vamos’”, dijo en el canal de Latin Lover.

Pese a que los primeros días terminó adolorido, le gustó en el gimnasio Gerardo (Luchador), lo cual lo motivó a seguir entrenando.

El personaje de Pimpinela Escarlata como tal no existía. Primero tuvo nombres como Playboy y Pantera Rosa. En entrevista con Vanguardia, Pimpinela explicó su identidad final: “Ya no quiero traer máscara (…) yo quiero ser libre, ser como soy en realidad”.

Halcón Suriano propuso entonces el nombre que se quedó: Pimpinela Escarlata, inspirado en una película basada en la obra homónima de Emma Orczy. El debut ocurrió en la Plaza de Toros Olímpica Laguna, en Gómez Palacio, y varias décadas después continúa escribiendo su legado.

Gracias a la carrera que ha construido, ahora cuando regresa a la colonia en donde creció, ha cambiado la percepción que tienen de él: “No me dejé, nadie me ganó de ahí. Cuando voy a Torreón, me dicen ‘Popo —apodo de su niñez—, ¿te acuerdas cuando me metías una chinga?’, porque me insultabas, ¿y ahora qué? ‘No, mis respetos’”, recordó con Latin Lover.

Fue bajo el manto de luchador exótico que Pimpinela convirtió su maquillaje, baile, besos y provocación en parte de una lucha más allá del ring: enfrentaba prejuicios.

En Vanguardia recordó que, junto a My Flowers y otros exóticos, tuvo que abrirse paso en arenas donde no siempre eran bien recibidos.

Su camino se cruzó con Cassandro. Pimpinela contó que lo conoció en Ciudad Juárez y que ambos se maquillaban y vestían con ropa de mujer fuera del ring, ante lo que formaron durante algún tiempo una querida dupla. “Éramos bien cabrones, no nos dejábamos”, relató. Después lo llevó a Ciudad de México, donde Cassandro comenzó a consolidar su carrera.

Pimpinela Escarlata: La muerte de su madre

A su ingreso a un reality show 24/7, Pimpinela Escarlata aún tiene una lucha en curso: el duelo por la muerte de su madre.

Tras el deceso de Doña Socorrito, el 11 de julio de 2026, Pimpinela dijo durante una función de AAA en Torreón: “No lloro porque le lloré en vida. Yo como hijo cumplí (…) y le di todo en vida”. Después pidió al público: “Cuiden a sus papás, denles todo en vida, ¿muertos para qué?”.

Gracias por todo el apoyo que me han dado en estos 40 años de trayectoria. Los amo”, ante lo que se ganó el vitoreo del público con su nombre: “¡Pimpi, pimpi!”.

Sin embargo, la madre de Pimpinela nunca aceptó sus preferencias sexuales: “Mi mamá nunca me ha aceptado, hasta la fecha me dice: ‘tú eres mi hijo, tú eres hombre’. Mi mamá es muy chantajista porque tiene miedo de quedarse sola”, recordó dos años antes de la muerte de su madre con Latin Lover. Además, expresó que siempre trabajó para tratar de darle una mejor vida a ella.

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