Sudamérica da oxígeno al turismo en EU

Cuando Sebastian Campuzano comenzó a planear un viaje de verano a Estados Unidos, se concentró en los partidos de Ecuador en el Mundial. Pero, conforme el itinerario fue tomando forma, añadió una semana en Nueva York para visitar museos y cerró el viaje con un recorrido por carretera junto con amigos a través de 14 estados. En total, pasó casi un mes en el país.

Campuzano, de 28 años, trabaja a distancia desde Quito para una empresa estadounidense de marketing. Ya había visitado Estados Unidos, pero principalmente grandes ciudades como Miami y Nueva York. Esta vez, él y sus amigos recorrieron el Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes, en Tennessee, y el Parque Nacional Shenandoah, en Virginia. También

vieron a Ecuador empatar con Curazao en Kansas City y sorprender a Alemania en Nueva Jersey. “Probablemente este fue uno de los últimos viajes que pudimos hacer juntos antes de empezar a casarnos y tener hijos”, dice Campuzano. “Queríamos conocer lugares a los que quizá no volvamos”.

El viaje de Campuzano ilustra uno de los escasos puntos favorables para la debilitada industria turística de Estados Unidos. Más de 2.7 millones de sudamericanos visitaron el país durante los primeros seis meses de 2026, un aumento de 5.5 por ciento respecto al año anterior, según la Administración de Comercio Internacional de Estados Unidos. Fue la única región que registró crecimiento, lo que ayudó a compensar la disminución de visitantes procedentes de países como Alemania, India y Australia.

El Mundial también favoreció la llegada de visitantes: unos 50 mil ecuatorianos llegaron a Estados Unidos en junio, 55 por ciento más que un año antes. El número de visitantes colombianos creció más de 20 por ciento durante el mes, hasta alcanzar casi 150 mil. Y los sudamericanos ya acudían a Estados Unidos incluso antes del inicio del torneo. Con cerca de un millón de visitantes durante el primer semestre, Brasil está en camino de superar a Japón y convertirse en 2026 en el tercer mayor mercado emisor de turistas internacionales hacia Estados Unidos, después de Reino Unido e India. El número de argentinos ya había aumentado 15 por ciento en 2025 frente al año anterior.

Desde que Donald Trump regresó al poder el año pasado, muchos otros extranjeros han evitado viajar a Estados Unidos ante el aumento de las presiones geopolíticas y la inestabilidad en la frontera sur. Ni siquiera el Mundial de Futbol bastó para elevar el total de llegadas procedentes del extranjero en junio; México, en contraste, registró un repunte de visitantes durante el torneo.

El encarecimiento de las tarifas aéreas como consecuencia de la guerra con Irán representa otro desincentivo para los viajes de larga distancia. Mientras los coreanos o japoneses pueden viajar a Tailandia y los europeos del norte dirigirse al soleado Mediterráneo, “para los latinoamericanos, este es el destino más cercano a casa al que pueden viajar”, señala Jan Freitag, analista de CoStar Group, firma de investigación sobre el sector turístico.

Aunque muchos sudamericanos enfrentan mayores dificultades que los europeos para obtener una visa estadounidense, el aumento de visitantes de la región se ha visto favorecido por una tramitación más eficiente. En julio, los viajeros de Brasil, Argentina, Colombia y Ecuador tardaron en promedio 80 días en conseguir una cita para una entrevista de las visas B-1 y B-2 (de negocios y turismo), frente a más de 230 días a principios de 2024, según la US Travel Association, organización que promueve el turismo.

Las aerolíneas han incrementado su capacidad para atender la demanda. American Airlines Group Inc. afirma que ahora vuela a 100 destinos de América Latina y el Caribe, en parte gracias a la reanudación de sus servicios a Venezuela. United Airlines Holdings Inc. opera más de 60 rutas hacia la región y planea aumentar sus vuelos a Colombia este año; los ingresos por pasajeros en ese mercado se dispararán el próximo trimestre, aseguró el director comercial Andrew Nocella durante una conferencia de resultados realizada el 16 de julio. Delta Air Lines Inc. señala que Sudamérica es “la región con mejores resultados” de su negocio internacional. La industria turística de Estados Unidos busca formas de capitalizar esta tendencia, afirma Tyler Gosnell, director general de la US Travel Association. La organización publicó una guía dirigida a los operadores turísticos para mantenerlos al tanto de los cambios constantes en la política fronteriza. Además, su feria comercial de mayo, celebrada en Fort Lauderdale, Florida, recibió a la mayor delegación de latinoamericanos de su historia. “Tenemos que pescar donde están los peces”, dice Gosnell. “Europa occidental y Asia no están donde deberían estar. Invirtamos en América Latina”.

El fortalecimiento de las monedas locales también ha contribuido al repunte. Mientras los visitantes de India, Japón y Corea del Sur han visto cómo sus monedas pierden valor frente al dólar desde que Trump asumió el poder, el peso colombiano, el guaraní paraguayo y el real brasileño se han apreciado considerablemente. El peso argentino es la excepción: una fuerte devaluación, como parte de la reestructuración económica emprendida por el presidente libertario Javier Milei, ha encarecido los viajes al extranjero. Aun así, la pasión del país por el futbol, que rindió frutos cuando el equipo encabezado por Lionel Messi llegó a su segunda final consecutiva del Mundial, ayudó a compensar ese efecto.

Mientras Argentina derrotaba a Inglaterra en la semifinal del 15 de julio, el Rainbow Room, ubicado en lo alto del Rockefeller Center de Nueva York, estaba lleno de aficionados de ambos equipos que ya llevaban varias copas encima, entre ellos una multitud de latinoamericanos, y no pocos que apoyaban a Inglaterra. Yanina Cintilou y Julieta Carrozzo, amigas de Buenos Aires, habían planeado su primer viaje a Estados Unidos para que coincidiera con el Mundial y, aunque no tenían boletos para ningún partido, la enorme pantalla y el ambiente del bar eran más que suficientes. Combinaron largos paseos sin prisa por Central Park y visitas a sitios emblemáticos de la cultura popular, como el edificio de departamentos que aparece en la serie Friends, con noches dedicadas a ver los partidos junto con visitantes y residentes. “Mi intuición me decía que Argentina volvería a llegar a la final”, dice Cintilou. “El objetivo era matar dos pájaros de un tiro”.

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