El peso mexicano llega a la recta final de octubre en una posición incómoda. Ayer, marcó un nuevo máximo interanual no visto desde el 5 de noviembre de 2025, en 18.70 en el mercado interbancario y acumula ya casi siete semanas consecutivas de pérdidas. El calendario de los próximos días definirá su desempeño en el mediano plazo: la reunión de la Reserva Federal, la decisión de Banxico, las elecciones intermedias en Estados Unidos, la segunda vuelta en Brasil y el T-MEC pueden empujar al tipo de cambio en direcciones distintas.
La primera cita es con la Fed, el 27 y 28 de octubre. Su tasa se ubica en 3.75%-4.00% y el mercado anticipa una pausa, pero mantiene apuestas por otro incremento antes de que termine el año, algo que respaldan las minutas de su más reciente reunión. Una pausa neutral ya está en los precios; una pausa con lenguaje más restrictivo, o un alza sorpresiva, reforzaría al dólar, mientras que un tono más suave, apoyado en señales de enfriamiento del empleo, daría respiro al peso.
La segunda es con Banxico, el 5 de noviembre. Su tasa lleva tres reuniones en 6.50%, pero la minuta de la junta de septiembre reveló que tres de los cinco integrantes de la Junta pusieron sobre la mesa la posibilidad de recortar, condicionada a que siga cediendo la inflación y los mercados se mantengan ordenados. Mi lectura es que mantendrá la tasa en noviembre, pero veo posible que ajuste su guía para anticipar un recorte en diciembre. El riesgo para el peso es que, con la Fed al alza, un banco central que insinúe recortes estrecharía el diferencial de tasas y restaría atractivo al carry. Si, en cambio, sostiene la tasa y modera el tono, daría soporte a la moneda.
La tercera son las elecciones intermedias en EU del 3 de noviembre, en las que se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado. Las encuestas dan ventaja a los demócratas en la boleta genérica. Un Congreso dividido podría limitar la agenda arancelaria y fiscal de la Casa Blanca, pero su efecto sobre el dólar es incierto: algunos creen que favorecería a la divisa, mientras que una clara victoria republicana podría presionarla. Para México, el canal es la negociación comercial, que busca avanzar antes de esa fecha.
La cuarta cita es Brasil. El 25 de octubre se enfrentarán Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, y el real suele moverse junto con el peso en episodios de riesgo emergente. Tras la primera vuelta, el real se apreció cerca de 5.1% porque el mercado leyó el resultado como favorable para los activos brasileños. Una segunda vuelta ordenada aliviaría a la región; si genera incertidumbre, el contagio hacia el peso sería casi inmediato.
La quinta es el T-MEC. No hay acuerdo final, y la negociación de autos, acero y aluminio sigue abierta, con el contenido regional como tema más sensible. México conserva una posición relativamente favorable frente a Canadá, pero cualquier señal de endurecimiento en Washington se traduciría en una mayor prima de riesgo para el peso. Un avance concreto sería de los pocos catalizadores locales capaces de contrarrestar al dólar.
Estos eventos caen sobre un terreno ya frágil. El carry trade perdió atractivo: la volatilidad implícita a un mes saltó a 12.55% desde 6.39% de principios de septiembre al 1 de octubre.
Las expectativas ya reflejan ese deterioro. La encuesta de Citi del 20 de octubre ubica el consenso para el cierre de 2026 en 18.20 pesos por dólar, frente a 18.00 en la anterior y 17.50 a inicios de septiembre, con estimaciones de entre 16.80 y 18.90. Es decir, los analistas ven una recuperación moderada desde el nivel actual, pero con una dispersión amplia y un sesgo que sigue moviéndose hacia un peso más débil.
Hacia adelante, en un escenario benigno, con una Fed neutral, un Banxico sin señales de recorte, una segunda vuelta ordenada y avances en el T-MEC, el peso podría regresar hacia 18.00-18.30, en torno al consenso de 18.20. En uno base, sin sorpresas ni definiciones, el tipo de cambio oscilaría entre 18.30 y 18.60, con el máximo reciente de 18.70 como techo inmediato. En uno adverso, con un tono restrictivo de la Fed, un Banxico que adelante recortes o ruido en las urnas, en Brasil o en la negociación comercial, no sería extraño ver un acercamiento a 19 pesos, por encima incluso de la estimación más alta de la encuesta.
El riesgo no luce simétrico: con el peso ya castigado, el beneficio de un buen resultado es acotado, mientras que una combinación adversa puede acelerar el movimiento. Más que acertar un número, la prioridad de estos días será cubrirse ante la volatilidad.



