Entre el olor de los frijoles hirviendo, el chile pasilla tostado y las especias, caminaba un espectro. Algunas personas —en especial aquellas que acudían al bar por una copa— afirman que en la Hostería de Santo Domingo aparecía ocasionalmente un monje.
Mientras estuvo abierta, la Hostería no solo gozó del reconocimiento de ser el restaurante más antiguo de la Ciudad de México, sino que también escondía entre sus muros una leyenda sobre un fantasma de túnica ancha con capucha y mangas grandes.
¿Cuál es la historia de la Hostería de Santo Domingo?
La supuesta aparición del espectro en el restaurante está más relacionada con su historia de lo que puede parecer: la Hostería de Santo Domingo se fundó en lo que fue un convento, según explicó Salvador Orozco, el último gerente del negocio.
“Se fundó en 1860, forma parte del predio de lo que antes era el convento de Santo Domingo; este era el lugar donde los monjes daban hospedaje y alimento a los viajeros”, comentó en entrevista con el canal de YouTube de Brenda Morales.
Por años, el recinto albergó a los frailes dominicos, quienes realizaban sus actividades religiosas en el lugar; sin embargo, a mediados del siglo XIX tuvieron problemas económicos.
“Los monjes se encuentran en deuda por conceptos de cirios y veladoras. El procurador decide vender un pedazo de la finca a particulares”, comentó Salvador Orozco en la conversación.

El dueño del lugar afirmó que el predio se compró por 30 monedas de oro y que, tras la venta, fue la familia Santa María la que optó por convertir este espacio en un restaurante en 1860.
“La palabra ‘hostería’ significa hospedaje. ¿Por qué se ocupó (como nombre del restaurante)? Porque es un hospedaje a la gente, a comer”, comentó Margarita Orozco, propietaria, en una entrevista con el canal de YouTube Arena Pública.
Luego de ser administrado durante 80 años consecutivos por la familia Santa María, el restaurante pasó a manos de los Orozco, quienes, hasta antes de su cierre en 2020, habían mantenido viva la tradición.
¿Cuál es la leyenda del monje de la Hostería de Santo Domingo?
Entre el ajetreo de los clientes que acudían al restaurante a probar platillos de la gastronomía mexicana y el bullicio de la propia Plaza de Santo Domingo de la Ciudad de México, algunos recuerdan haber visto a un monje.
De acuerdo con la creencia popular, el fraile fue sacrificado durante la construcción del edificio virreinal con el objetivo de que se convirtiera en el guardián del recinto.
Aunque no existe algún documento oficial que corrobore la historia, hay quienes están convencidos de que así es, debido a que aseguran que vieron a una figura con hábito y capucha en diferentes espacios de la Hostería de Santo Domingo, en especial en el bar.
Incluso, la leyenda afirma que este espectro se le apareció a Antonio Albanés, quien se encargó de pintar el mural de la Plaza de Santo Domingo que se encontraba dentro del recinto y que, además, tiene la figura de un monje.
La historia trascendió generaciones. En tiempos recientes, Norma Macedonio, quien trabajó en la Hostería, relató que, en una ocasión, al revisar las cámaras de seguridad, se percataron de la presencia de un hombre fuera de lo común.

“Una vez, estaba el hijo del dueño revisando las cámaras de seguridad que, en ese momento, se encontraban en la planta baja y vio a un hombre en el bar que está en el primer piso; él pensó que era uno de nuestros compañeros”, explicó para el portal Más por Más.
Fue así como mandaron a un mesero a revisar la planta baja, pero no encontraron a ninguna persona en el restaurante: “Todos decimos que fue el monje y se estaba tomando su copita”.
Las apariciones del monje no eran el único evento paranormal que los trabajadores de la Hostería de Santo Domingo presenciaron. En una entrevista con Más por Más, diferentes colaboradores del restaurante afirmaron haber vivido sucesos inexplicables.
Algunos dijeron que sintieron cómo alguien los tocaba; otros, que les apagaban y prendían las luces, y hubo quienes afirmaron que les arrojaron objetos sin que nadie estuviera presente en el lugar.
“Hubo un tiempo donde nos prendían y apagaban las luces, eso, junto con todo lo que uno sabe y los ruidos que recorren todo el lugar, hacen que uno quiera acabar más temprano. Durante ese mismo tiempo también me tocó que me pasaran a acariciar la pierna mientras subía la escalera”, comentó Arturo Guerrero Cruz, quien fue mesero.
¿Cómo era la Hostería de Santo Domingo?
Más allá de los fenómenos paranormales, la Hostería de Santo Domingo también guardaba detalles arquitectónicos que daban cuenta de su pasado como convento de los frailes dominicos.
“Las construcciones son tan anchas porque pasaban las carrozas, en uno de los salones ahora mismo, antes eran las caballerizas”, explicó Salvador Orozco en una entrevista con Brenda Morales.
El restaurante, además, ocupaba dos plantas decoradas en tonos azul rey, rosa mexicano y blanco, con papel picado multicolor en los techos y mosaicos coloniales.

En cuanto a su propuesta gastronómica, la Hostería de Santo Domingo ofrecía cocina tradicional mexicana. Entre sus especialidades estaban la sopa de flor de calabaza, el mole poblano, el pipián, las rajas poblanas y los escamoles en mantequilla. También destacaba el pollo con natas, preparado con una salsa de chile pasilla, además de platillos como las enfrijoladas.
Uno de sus mayores distintivos eran los chiles en nogada, una preparación emblemática de la gastronomía mexicana que el restaurante ofrecía durante todo el año, de acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de México.
Pese a su historia y tradición culinaria, la Hostería de Santo Domingo cerró sus puertas a raíz de las dificultades que enfrentó durante la emergencia sanitaria por COVID-19. El restaurante dejó de operar durante la pandemia.








